Estos días he esccrito poco, no porque no tuviese ganas, sino mas bien por la molestia que me da el teclear, parece mentira, pero es un poco molesto.

Todo va bien, eso me ha dicho hoy el traumatólogo en la primera revisión con una nueva radiografia. El hueso comienza a hacer callo pero sigo en reposo, he dejado de hacer ese pequeño mantenimiento que tenía pensado, por lo menos unos días mas, me estaba precipitando y de momento sigo con reposo aunque la evolución es notable...
Pasan los días, ya son 11 y se me está haciendo eterno... Tengo ganas de que pase rápido, de coger la bici y de volver a la rutina, a mi trabajo....
Un poco de ciclismo del pasado. Un recuerdo que tengo de una etapa reina de una Vuelta a Asturias...

Una buena etapa de 180km con tres pepinos: Pozo de las Mujeres Muertas, que te das con la nariz cuando llegas a las primeras rampas, el interminable Conio y la guinda final, el durísimo Acebo... Fuga de salida de valientes y camino de la primera dificultad de la jornada, ahí se hizo la criba de la fuga del dia. Pasé primero por la montaña, recuerdo el miedo que tenia a la etapa sobre el perfil en el hotel, y cómo son las cosas, me quité fantasmas y a mi rueda Tiralongo, Picoli y Quesada pidiendo papas, por aquel entoces no existía dosificar, era ir a tope hasta donde pudiese llegar. Quedaba un interminable Conio y un durísimo Acebo, había que llegar lo mas lejos posible, tenía que salir en la tele, tenía que verme mi familia en casa, que supieran que era ciclista... Descenso rápido y subir el Conio, largo largo, nunca acaba, pero había que seguir sufriendo... A 1km de coronar nos cogieron los hombres más fuertes de la carrera, pero la etapa seguia y recuerdo las primeras rampas del Acebo donde me puse a tirar en su parte inicial a tope, para intentar dejar a mi lider Jorge Ferrio con la carrera un poco mas rota y lanzada...

Curioso, miedo y respeto ante una etapa tan dura para terminar siendo uno de los protagonistas. Ahí empezaba a ser ciclista...

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